Agua: El oro del siglo XXI

Fabián Vallas Trujillo

El mundo de Mad Max, película en la cual diferentes grupos y tribus pelean por tener acceso a los recursos naturales, amenaza con dejar de ser una ficción para convertirse en una peligrosa realidad en las próximas décadas.

Los conflictos por el agua no son nuevos en la historia. En los códigos de Hammurabi, (1750 a. C), se establecían leyes severas para respetar el uso y la distribución del agua, que originaba peleas entre clanes y familias. Desde inicio de la historia de la humanidad, el acceso al vital líquido te garantizaba mejores cosechas, alimentos, salud y mayor prosperidad económica.

De acuerdo con el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, el 40% de los conflictos armados internos en los últimos 60 años están vinculados con los recursos naturales”. Esto incluye el petróleo, el agua, el acceso a la tierra y accesos a minerales estratégicos.

Para el titular de la ONU, “El agua, la paz y la seguridad están estrechamente unidas”, Añade: “Sin una gestión eficaz de nuestros recursos hídricos, corremos el riesgo de intensificar las disputas entre comunidades y aumentar las tensiones entre las naciones”.

Unos 483 millones de personas viven en Estados frágiles o en conflicto, de los cuales 183 millones carecen de servicios básicos de agua, señala la ONU.

Amenaza

La carencia de agua es una creciente amenaza que se tiende a agudizar. Según el último informe publicado por su día internacional, unas 780,000 personas mueren al año en el mundo por la falta de agua potable.

El problema se agravará para el 2050, ya que la demanda mundial aumentará entre 20% y 30%. Y si no se planifica, la disentería y el cólera ocasionarán más muertes que los sismos.

Los más afectados por la carencia de agua, y en especial en tiempos de conflictos, son los niños. La diarrea mata más que las balas. Según Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef, 85,700 niños menores de 15 años mueren por diarrea relacionadas con las instalaciones de saneamiento e higiene inseguras en comparación con los 30,900 muertos, entre adultos y niños, en el conflicto, según un estudio realizado en 16 naciones que sufrían los estragos de la guerra en el 2017.

Si se realiza una comparación solo entre niños, hay 20 veces más probabilidades de morir por falta de agua potable que por enfrentamientos en la guerra.

El problema se agrava cuando la infraestructura del vital líquido se vuelve en un objetivo militar. El quitarles agua a los civiles indefensos significa aumentar las posibilidades de enfermedad y debilitamiento del enemigo.

Esta es una práctica real, pese a que el Derecho Internacional Humanitario prohíbe el “atacar, destruir, sustraer o inutilizar las instalaciones y reservas de agua potable o las obras de riego”, de acuerdo a lo señalado en el I Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra de 1977.

Otros sectores vulnerables son los desplazados por los conflictos, las áreas rurales y las mujeres, las que tienen que asumir la tarea de buscar y recolectar agua para el hogar.

Las causas

Una de las principales causas de su desabastecimiento es el aumento de la población en el mundo. El objetivo del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), que establece el acceso universal e igualitario del agua para el 2030, está cada vez más lejos.

En la actualidad, de acuerdo a la ONU, “hay 3,600 millones de personas que viven en áreas en riesgo de sufrir escasez de agua, al menos un mes al año.

En el 2050, esa población en zona de riesgo podría llegar a alcanzar entre 4,800 millones y 5,700 millones”.

Guterres afirma que para el mismo año la demanda de agua dulce crecerá en más de 40% y la cuarta parte de la población sufrirá la carencia crónica de agua limpia.

El segundo motivo es que los países desarrollados no solo mantienen hábitos de alto consumo del agua como parte de su estilo de vida, sino que también han construido una economía que depende más de su uso.

Los sectores agrícolas y ganadero necesitan grandes cantidades de agua para su desarrollo. Por ejemplo, el consumo de carne requiere cultivar soja, maíz o trigo. Una vaca lechera puede necesitar más de 100 litros del líquido al día. Al mismo tiempo, los países donde se come ganado vacuno deforestan el planeta y agravan el calentamiento global.

Los científicos buscan la manera de cultivar con menor cantidad de agua o utilizar el agua del mar, previo proceso de desalinización.

Calentamiento global

La última de las principales causas es el calentamiento global que origina precipitaciones y sequías, el incremento de fenómenos atmosféricos alrededor del mundo.

La profesora especialista Cristina Monge, de la Universidad de Zaragoza, asegura que el cambio climático ya se encuentra tras de las nuevas migraciones en el mundo. El aumento de las temperaturas está causando estrés hídrico. En América Latina, los países más amenazados son Chile, México, República Dominicana y el Perú.

Por tales motivos, el mundo requiere para enfrentar este problema una gestión más eficiente de este recurso, una mejor educación en su uso y buscar acuerdos para compartir entre aquellos que le sobran el vital líquido. En nuestras manos está que el argumento de la película Mad Max sea solo una ficción.

Motivo de conflictos

Bolivia y Chile se han demandado y contrademandado por el manantial natural Silala, o las aguas de Silala. Bolivia sostiene que estas aguas son de vertientes naturales que fueron canalizadas en el siglo XX por empresas chilenas.

Una de las fuentes de conflicto entre Israel y Palestina es el control del abastecimiento de las aguas del río Jordán y los acuíferos de Gaza y Cisjordania. Turquía, Siria e Irak mantienen disputas en torno a las cuencas de los ríos Tigris y Éufrates.

Mientras que Zambia, el Congo, Angola, Namibia y Zimbabue compiten por la cuenca del río Zambeze.

Etiopía construye una represa con las aguas del río Nilo Azul, que es fuente del 90% de las aguas del río. Invierte 1,700 millones de dólares en este proyecto. La escasez de agua ha generado una guerra interétnica en Mali por el levantamiento de la represa de Akosombo en el río Volta, en África occidental.

Amenaza

68.5 millones de personas han visto tenido que huir de sus hogares por problemas de acceso al agua potable.

700 millones de personas en el mundo podrían desplazarse debido a la escasez de agua de aquí al 2030.

80% de las personas de las zonas rurales del mundo consumen una fuente no segura de agua.

https://www.elperuano.pe/noticia-agua-oro-del-siglo-xxi-76962.aspx

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